domingo 29 de marzo de 2009

Cigueñas y Mentiras (parte 1)

El miércoles a la noche Germán me invitó a su casa porque sus viejos salían a comer con los padres de Flor P, la intima amiga de Sofi, y al parecer necesitaba contarme algo.
Cuando empezaba a oscurecer, me vestí y camine hasta su puerta. Apenas me atendió me di cuenta que algo andaba mal, tenía los ojos colorados. Solo dijo “Hola Fran, pasá por favor” con palabras secas y entrecortadas como cuando uno llora. Me senté en el diván de su living, testigo de cientos de petes y transas, y él, como quien acompaña a un invitado, trató de hacer lo mismo, con la diferencia que prácticamente se desplomó sobre las almohadas, y de pronto su cara se convirtió en una sola mueca seguido de un mar de lágrimas y sollozos. Muchas veces el silencio vale más que cualquier palabra de consuelo, me acerqué y lo abrace fuerte, como si fuese un nene indefenso que busca protección, y él se entregó por completo. Creo que fueron más de 10 minutos en los que los llantos fueron cesando hasta transformarse en quejidos y finalmente en silencio. “¿Ger me querés contar algo?”, se escucho un “SI” que hizo eco en la habitación y dentro de mi cabeza, como anticipando algo malo. “Flor tiene un atraso”, “¿Cómo un atraso? ¿De que hablas Geri?” mi corazón de repente empezó a latir fuerte, “Tengo miedo, vos sabes Fran, puede estar…”, de pronto sentí espesas gotas calientes que caían sobre mi cara, “¿Estar que?”, trague saliva e intente respirar, “Embarazada”.
No hablamos mas, me levanté casi por reflejo y camine hacia su cuarto, me desmoroné sobre su cama y casi en el acto el espacio que sobraba lo ocupó él, un segundo antes de dormirme creí escuchar “Te amo Fran”.



Jueves a la mañana me despertaron las vocecitas chillonas de los hermanos de Ger, de pronto me di cuenta que había pasado, nos habíamos quedado dormidos. Ger seguía acostado con lágrimas secas sobre su cara, salude a sus viejos y tomé café caliente que Cristina, la señora que trabaja en la casa, servía para la familia. Lo tomé tan rápido que sentí que mi garganta se cocinaba, la bronca hace que no pienses lo que haces. Los padres se mostraron amables, obviamente no sabían nada y tiraron algunas preguntas que respondí esquivamente. Volví al cuarto, nos miramos y nos comimos la boca, casi sin importarnos que nos viera alguien. “¿Vos estas seguro sobre lo que le pasa a Flor?”, “No… Tengo miedo Fran”, “Pero… si vos no te acostaste nunca con ella”, no hubo respuesta, ese silencio explicaba mejor que cualquier cosa lo que había pasado, Ger me mintió por mucho tiempo. Me dio la impresión que presenciaba un déjà vu; La tontita de Flor vestida de blanco, Ger enfundado en un traje pronunciando “Si, quiero” y yo fuera de la capilla tirando arroz como un pelotudo. Sentí como se desencajaban mis facciones, intente que no se notara mi bronca pero no pude, le dije muy sacado “Ah, sos un gran hijo de puta”, cerré la puerta del cuarto y salí de su casa sin saludar a nadie.
Entre el Sol que pegaba de lleno sobre la calle y las palabras de Ger que se repetían en mi cabeza como fantasmas, de casualidad pude escuchar mi celular que sonaba de forma insistente, pensé que seria Ger rogando perdón, o la pesada de Sofi con sus estupideces, pero me equivocaba. En el visor se leía “Fernando”, antes de atender pensé que debería tratar de calmarme y rechazar sus proposiciones educadamente para no mandarlo a la mierda, el flaco fue amable y me invitaba a su casa, el teléfono era ahora una tentadora manzana, una víbora enroscaba mis pensamientos más oscuros y me pedía a gritos que muerda, a veces la dulzura efímera de la venganza se siente bien aunque se termine convirtiendo inevitablemente en un error.



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martes 24 de marzo de 2009

Verano




Acaba de terminar el verano. Las vacaciones con Ger fueron agradables aunque atípicas. JC se había acostumbrado a invitarme a pescar sin carnada y yo, como siempre, mordía el anzuelo un poco por placer y un poco por miedo. El “socio” de mi papá nos invitó el verano que viene a su casa, según mi viejo por una cuestión de modales negarse sería descortés. La última vez que lo vi fue en el hotel donde paraba mi viejo, comimos los tres y entre charlas de negocios tiró muchas indirectas que escondían amenazas para que no abriese la boca. A todo esto Ger empezó a sospechar de mis encuentros con el viejo, que por suerte no llegaron a la penetración. Juan Carlos se portaba muy amable al principio pero a medida que las cosas subían de tono se ponía cada vez más agresivo y depravado. Fue casi como ser acosado, con la diferencia que yo sentía un morbo tremendo.
A principios del mes pasado volví para empezar con la facultad, Administración de Empresas. A pesar de que es algo nuevo para mi, siento que cada vez me aburre más, por suerte las materias son fáciles y todo se limita a una cuestión de estudiar de forma organizada. La gente que veo ahí es la misma con la que me relaciono en mi barrio o a través de mis amigos, personas aburridas con las que mantenés una relación formal e impersonal. Por suerte un soporte para mi rutina es Ger, que me sostiene y me hace bien. Cuando volvimos de Punta la relación mejoró bastante, nos juntamos mas seguido y nos divertimos juntos, aunque hace mucho que no tenemos sexo; como ya conté, el sexo para Ger es un punto conflictivo y prefiero manejarlo con paciencia.
Sofi pasó sus vacaciones en V. La Angostura donde viven sus abuelos, por suerte ella y su familia se están recuperando de la perdida de Pedrito (el primo de Sofi que murió hace unos meses). Al parecer no quiere verme si no es en presencia de otros porque el Padre Gabriel se lo recomendó… ese cura hijo de puta manipula a cualquiera. Para ser sincero no muero por ver a Sofi pero hay algo que me ata a ella, siento estima y al mismo tiempo pena, yo se que ella me quiere mas de lo que merezco.
Fer apenas se entero de que había vuelto de Punta se encargo de perseguirme, el flaco muere por que le haga la cola de nuevo y a mi no me copa tanto, porque es insistente y pierde el encanto al comportarse así.
Mi viejo estuvo unos días en casa, pero pelearon tanto con mi vieja que decidió volver al extranjero a trabajar. Ahora la crisis golpea duro sobre sus negocios y, según él, ahora más que nunca hay que estar al pie del cañón. Elvira reemplaza el papel de mi mamá y se encarga de las cosas de la casa, a pesar de nuestras diferencias la pasamos bien juntos.
La pileta necesitaba mantenimiento, por suerte, entonces volvió el morocho marcado al que miraba a principios de las vacaciones por la ventana mientras me tocaba y otra vez volví a sentir esa calentura extrema por ese hombre tosco. Lo único que voy a extrañar del verano va a ser a él, Lucas. Cuando volvimos y reapareció, tome coraje y empezamos a hablar, es muy simpático y cada vez que viene salgo a tomar aire al jardín para conversar con él. Sospecho que es gay, porque me mira fijo cuando me saco la remera, o se pone nervioso cuando le toco ciertos temas. Es algo vulgar pero totalmente sexy, salvaje. Sueño tener sexo con él, no puedo evitar a la mañana, cuando aparece por el jardín, abrir mi ventana, desnudarme y cambiarme sintiendo sus ojos negros en mis espaldas, cuando lo miro saca su vista de mi cuerpo y me observa de reojo atormentado de vergüenza y deseo. Es divertido hacerlo una, dos, tres, diez veces pero cuando algo se convierte en costumbre los límites empiezan a difuminarse.
Todos los viernes lo espero al medio día, y cuando Elvira se va nos quedamos solos en el jardín, en silencio nos miramos, y como ya le perdí vergüenza es costumbre que salga en traje de baño o me de un chapuzón en la pile mientras el la limpia despacio y me mira. A veces él se saca la remera y me contempla por un largo rato, pensando decir las palabras justas. Deseo que en algún momento estemos solos en la pileta no solo sin remera y que Lucas tome la iniciativa y me agarre con esas manos grandes y fuertes, que me recorra con esa boca todo el cuerpo y me coma, me posea, me haga suyo. Que despierte de esta farsa de formalidades y hablemos como hablan nuestras miradas, que me zambulla en la pile y de una vez por todas despierte su indio feroz…
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viernes 16 de enero de 2009

Mar Adentro






Esto pasó los otros días y es un poco difícil de explicar. En estos días de vacaciones con Ger y su familia, la hemos pasado bien pese a los hermanitos que son bastante densos por momentos, pero Ger tiene sus momentos. Está bastante extraño por momentos, en donde se queda mudo, no habla y ahora se le da por caminar solo meditabundo, eso le pasa casi una vez al día.
Por otro lado llagó mi viejo por un par de días para cerrar un negocio con un amigo suyo que esta acá con su velero y, como dice mi viejo, mostrando al mundo que la crisis a él no le llegó. Me llamó y me invitó a almorzar en el hotel donde está con JC.
JC es un tipo de cuarenta y algo, bronceado, con aires de dueño del mundo (y si no es el dueño le anda cerca). Almorzando se mostró muy amable, me preguntó sobre mis estudios incluso que opinaba sobre algunas cosas que estaban hablando con mi viejo. Me dio un poco de cosa contestar, pero mi viejo se mostró interesado en lo que opinaba. No faltó el comentario halagador sobre algunos de mis puntos de vista (que sinceramente entre nosotros no fue más que seguir ciertas pautas que me enseñó mi viejo sobre algunas cuestiones, tal vez mi viejo se haya sorprendido, el piensa que nunca lo escucho o que no me importa nada, pero lo cierto es que no soy tan ajeno a todo como él piensa a veces) JC quedó por lo visto bien impresionado, por eso me invitó a pescar mar adentro en su pequeño barquito que no es de papel.
El viejo lobo de mar me estaba esperando con todo el equipo preparado sobre la cubierta, primero me mostró el velero digno de un rey, con “todo pensado” como me repitió varias veces y se lamentó de que mi viejo no nos acompañara. Mi viejo es famoso por evitar cualquier tipo de embarcación, se marea de nada ya con solo ver un barco o un bote desde la orilla, recién casados con mi vieja hicieron un crucero, solo por darle el gusto, supongo que no se animó a negárselo, mi vieja es de lograr lo que quiere siempre, pero después de aquel viaje nunca más le insistió a mi viejo con nada que vaya sobre el agua.
JC me mostró en un mapa digital donde iba a ser el lugar de la pesca, tenía información de buen pique y hacia allá nos dirigimos. Un par de veces me preguntó si tenía novia, mientras haciéndose el amigo trajo unas bebidas bastante alcohólicas. Le conté que por el momento estábamos en un tiempo y a partir de ahí se mostró cada vez más amistoso, a él le parecía que no me iba a costar encontrar novia pronto aunque las mujeres tienen sus complicaciones. Me puso un poco incomodo cuando me entro a preguntar y contar cosas de sexo porque además en ese momento se sacó la remera ajustada que tenia puesta y me lo quedé mirando porque no podía creer los abdominales que tenia, creo que se dio cuenta que me quede mirando y me insistió en que me sacara yo también la remera para tostarme parejo. Se puso algo de bronceador y la verdad que un poco me calentó verlo pasarse la mano por los pectorales esculturales.
Vení fran que te pongo en la espalda, me dijo, y a medida que pasaba la mano se me despertó el amigo debajo del traje de baño. O yo tenía demasiada espalda o al tipo le gustaba porque tardó bastante en llenarme de crema. Mientras me pasaba la crema hablábamos boludeces, el me contaba algunas cosas de minas, un par de modelos con las que estuvo, incluso una muy famosa y no sé muy bien porqué le pregunté que había sido lo mejor que había hecho en el sexo. En ese momento dejó de pasarme crema por la espalda y me dijo al oído: para que contártelo si te lo puedo mostrar, supongo que el alcohol fue el culpable de mi bocota enorme. En ese momento me bajó de un tirón el traje de baño, me tiró sobre una especie de baranda y me entró a pasar la lengua sobre el culo de una manera que me volvía loco, es más, no quería, pero no podía dejar de gemir como loco y todo se puso piel de gallina y me daba como retorcijones. Se notaba que JC sabía de lo que hablaba, o mejor dicho como mostrarlo… hasta tal punto que en un momento de tantas sensaciones increíbles eyaculé sin tocarme, entonces JC me dio vuelta y me entró a petear mientras se lo notaba molesto, en ese momento me volví a sentir un tanto incómodo, parecía que a JC no le había gustado que acabara, me volvió a tirar sobre la baranda mientras de reojo veía como se bajaba los pantalones y sacaba su miembro duro poniéndose un preservativo, pero yo para esta altura me sentía manejado como un muñeco, y cuando empezó a penetrarme le pedí que no lo hiciera, que no quería seguir, que era un error, con lo que JC se molestó mucho más todavía, le dije que si quería se la chupaba pero que no me penetrara y ahí me empezó a tratar como a un pendejo, a decirme de todo muy molesto.
Volvimos sin hablar palabra. El viento se levantó y trajo algo de frío, me senté solo en la proa mirando como la costa se hacía más grande y pensando tantas cosas que me dolía la cabeza. Tal vez no había sido buena idea salir a “pescar”, después de todo, no se pesca bien sin carnada, o yo me había tragado el anzuelo.
Cuando llegamos JC se acercó y me dijo que aunque era un pendejo, no tenía pinta de boludo y que no me olvidara que mi viejo lo necesitaba y aunque lo que pasó había sido un error que no la cagara más, a lo que yo le contesté que no se preocupara, que no era pendejo como él pensaba y ahí nos despedimos sin darnos ni siquiera la mano.
Ger me estaba esperando en la casa, no había tenido ganas de ir a la playa, pero buscaba los trofeos de la pesca, él no se tragó ningún anzuelo, le pareció raro que no hubiéramos sacado nada, por lo que ahora tengo que aguantar también su desconfianza. Por supuesto que esto no pienso hablarlo con nadie. Me siento un poco presionado por JC, no me gustó como se puso ni como me terminó tratando, así que espero que esto se olvide rápido y no tener que volver a verlo.
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lunes 12 de enero de 2009

Año Nuevo y Novedades.


Sofi se enterraba dentro de mi pantalón pasaron frente mis ojos mil imágenes, pensaba en todo lo que había pasado durante la semana, y Sofía seguía peteando bajo el volante de mi auto como una loca.
Alrededor del jueves 11 de diciembre, bien temprano había llegado mi vieja, Elvira ya se había ido cuando me desperté y la encontré desayunando en la cocina. No hablamos mucho, se limitó a preguntarme lo justo. Esa tarde vendrían las amigas a tomar el Té, a enterarse de las novedades y de su viaje, y como sabe que no me las banco me previno.
Me vestí y salí por las calles del barrio, deshabitadas como de costumbre el silencio solo se rompía de vez en cuando con el ruido del motor de alguna camioneta u auto. Germán me había dicho el miércoles que viajaba a su campo. Mande un mensaje a Juani, un conocido de rugby que vive en el mismo barrio, me dijo que no había dramas si pasaba por su casa. Odio caminar por el barrio, me siento asfixiarme entre los jardines cuidados, las casas idénticas y el perímetro que nos aísla del mundo.
Juani es un chico normal, no es muy lindo pero tiene levante, es morocho, grandote y resalta su sonrisa. Es buena onda, no lo considero amigo pero me entretengo con el. Apenas llegue a su casa me hizo pasar, me dijo que se habían quedado a dormir algunos chicos la noche anterior y otros recién habían llegado y para mi sorpresa entre ellos estaba Fer. Me sorprendió encontrar a Fer entre los chicos, no me imaginaba que era conocido de Juani. Estaban todos jugando con una pelota en el jardín, algunos sin remera, otros tirados en el pasto recién cortado. Fer se acercó a saludarme, de pronto comenzó a oscurecer y estaba enredado entre las sabanas de su cuarto, Lo había llevado a su casa y yo sin una gota de ingenuidad me había entregado a la situación.
Apenas pasamos la puerta de su casa me dijo que había quedado algo pendiente aquel día que lo habíamos visitado con Ger, y me tire sobre el sillón del living, se arrodillo y empezó a comerme la pija, con mis manos le marcaba el ritmo, y así como mas tarde orquestaría a Sofi, con mis ojos cerrados empujaba la cabeza hasta atragantarlo. Después casi de la mano me llevo hasta su cuarto, me dijo que todos esos días se había acordado de mi, y abrió una cajita donde entre los forros estaba el boxer que había perdido aquel día confuso de excesos. Abrió el envoltorio y me lo puso con concentración única, me dijo susurrando, quiero que me la pongas a toda.
Mientras Fer gemía de placer yo envidiaba esa sensación, no se porque pero no quería o no podía pedirle a él que me coja. Quizás Fer era demasiado pasivo, o lo sentía como un simple reemplazo de Ger. Mi deseo mas profundo es que Ger me llene con su pija.
Cuando terminé Fer seguía caliente, casi sentía que suplicaba por que me quede con el, pero me sentí un asco, no podía estar con ese flaco ahí. Entonces me vestí, y cuando me di cuenta Sofi había movido cielo y tierra porque no había contestado mi celular. 7 llamadas pérdidas de ella y varias mas de amigos y familiares. De vuelta sentía que Sofi me trataba como si fuese su hijo. Ahí me acorde que esa noche se juntaban en lo de Flor P.
En realidad era una excusa para bancarla por lo del primo, Sofi seguía mal.
Mientras recorría la casa hacia la entrada, Fer no había alcanzado a vestirse y seguía mis pasos tratando de convencerme, cuando me subí al auto veía como mitad de su cuerpo se asomaba por el marco de la puerta, parecía más flaco que la primera vez que lo vi, más triste. Le agradecí, le pedí perdón y me aleje con mi auto por las calles del barrio. Llegue tarde y Sofi estaba con un ataque de nervios, bien vestida, mas pintada que de costumbre empezó a gritarme. Reproches y más reproches, y a mitad de camino clave los frenos. Seguía gritando cosas que no escuchaba ya. Nunca lloro, pocas veces lo hago a escondidas, pero esta vez las sensaciones me superaron, se me hincharon los ojos como sapos, y de repente silencio.
Llegamos tarde a la fiesta, había acabado en su boca y ella había escupido sobre mi pantalón. Estaba tan enojado que la deje, salude y me fui. Algunos se preocuparon y mandaron mensajes preguntando si algo había pasado.
A día siguiente, Sofi estaba con una culpa que la hacía decir cualquier cantidad de estupideces, no paraba de hablar de lo que está mal y lo que está bien, que el padre Gabriel le había dicho que el noviazgo era para otra cosa y ella ahora se sentía las más puta de todas por haberme hecho un pete, que no fue gran cosa tampoco, pero yo no podía decirle eso, no podía decirle mucho. Tampoco podía decirle quien era realmente ese cura, un hijo Puta en letras mayúsculas, del que sospecho que también debe ser gay, ya que varias veces lo vi clavándome la mirada a mí y Ger cuando éramos más chicos. Ger tuvo un rapto de espiritualidad en algún momento y no dejaba de ayudar al cura haciendo de monaguillo, a mi como nunca me gustó ese circo lo esquivaba, pero no dejaba de ver la mirada del “hombre de Dios”.
Ger nunca quiso hablar mucho sobre el tema, pero una vez tardó bastante en salir de la capilla, el Padre le daba charla y le metía mano y eso que teníamos quince. Hace un tiempo tuvo un quilombo, pero como todo hijo de puta anda suelto y sigue haciendo de las suyas.
Ahora le metía en la cabeza a Sofi, que era mejor dejar de verme, al parecer yo era un pervertido, pero como dice el dicho, “el ladrón cree que todos son de su condición”. Por eso Sofi se fue al sur, de vacaciones con su familia sintiéndose la peor de todas y de algún modo echándome ciertas culpas, cuando se le pase un poco volveremos a hablar, supongo.
Yo por mi parte me fui a Punta con la familia de Ger, pasamos año nuevo ahí, una casa bastante grande y como sabían que mi viejo estaba ahí por asuntos de trabajo, pasamos todos juntos el año nuevo con la familia de Ger y un primo del viejo y sus cuatro hijos de edades escalonadas de 1 a 4 años. No fue tan terrible como lo fue la navidad. Al menos porque esa noche salimos con ger y nos cagamos mucho de risa y el primero almorcé con mi viejo en el hotel donde está parando.

viernes 2 de enero de 2009

Navidad


Ya habíamos pactado que pasaríamos navidad en lo de mis abuelos con todos mis tíos y primos. Papá llegó después de semanas de ausencia con mucho humor, tal vez soporto menos cuando esta de tan buen humor que cuando se queda mudo y meditabundo, al parecer la crisis es un gran negocio y eso le ha levantado el ánimo. Me trajo miles de boludeces como para recordarme que sigue siendo un padre amoroso que se acuerda de mí siempre, es la materialización de sus llamados cada tres días, porque eso tengo que reconocerle, es metódico hasta para hablar conmigo cuando está afuera.
La cena de noche buena es una tradición familiar, hay que estar en lo de mis abuelos antes de la diez para no generar malestar, porque si no te pasan factura.
Estaban todos, la mesa era un calco del año anterior lo mismo que el aburrimiento. Mi primo Marcos estaba tomado desde el principio, tal vez sea la única manera de soportar a tan digna familia, de hecho estaba denso como nunca, hacía comentarios molestos y maliciosos y mis tíos se sacaban, le llamaban la atención por lo bajo y mi abuela como toda una matriarca ponía sus caras de circunstancias y amenizaba con alguna que otra noticia social irrelevante que a nadie le importaba.
La cena se hizo interminable sobre todo por el estado patético de mi primo que además se la pasó enviando y recibiendo mensajes de la “novia”, cosa que sacó aun más a mis tíos y se valió un comentario de la abuela que nos recordó a todos que usar el teléfono en la mesa era de mal gusto. Con cierto disimulo leí los mensajes que me iban llegando y para responderlos me iba al baño de tanto en tanto. En mi segunda escapada al baño mi primo se levantó conmigo, se metió al baño y sacó un porro como para entonarse un poco más aun. Y por más que no soy un beato me pareció de mal gusto y solo para armar quilombo fumar un faso en lo de mis abuelos, cosa que le costó entender bastante a mi primo que se ponía más denso todavía con comentarios pesados e insistentes. Por eso le prometí subir después a ver los fuegos artificiales a la terraza y ahí aprovechar para fumar y con esa promesa lo contuve por un rato aunque también fue sospechoso que los dos estuviéramos encerrados en el baño, otro de mis primos de doce, Tomi, estaba en la puerta y se olfateo algo, trata de seguirnos a todos lados, está en plena edad del pavo y temía que no nos lo pudiéramos sacar de encima. A todo esto se sumó la mirada de mi tía, que se asomó por el hall con una mirada de culo más que inquisidora cuando nos vio salir juntos del baño. Lo único que me falta es que se piense que me pasa algo con el boludo de mi primo.
A eso de las doce menos cuarto dijimos que íbamos a ver los fuegos artificiales pero lo tuvimos que postergar, ya que otra de las tradiciones familiares es el brindis junto con las palabras de mi abuela que hace un versión más distinguida pero versión al fin de pastor evangelista de la tele, no sin acotar lo que escuchó decir al cura en la misa de gallo, junto con todos los deseos para cada uno de los que componemos esta familia de locos.
Luego llegaron los regalos, los cumplidos, los besos sin cariño y con máscaras de sentimiento que son densos y profundos. Nadie parece querer realmente a nadie y sin embargo nos llamamos familia, mostramos al mundo que la gran familia B es distinguida, buena, generosa, llena de deseos de amor y paz, como debe ser en la navidad. Una postal moderna de varias generaciones que tiene que cumplir con el rito de juntarse a celebrar y darse regalos.
Mi abuela acostumbra también hacernos a Marcos y a mí los mismos regalos desde que éramos chicos, ella es también la que reparte los regalos del árbol y a mí solo me basta con ver el regalo de Marcos para saber que me toca en suerte cada año. Este año el papá Noel de abuela solo nos trajo una remera, mejor dicho dos, idénticas, la única diferencia es el color, Marcos azul y yo negra (¿seré la oveja negra?), así que cuando las vimos nos pusimos las remeras para que no quedaran dudas que éramos nietos de nuestra abuela y fuimos a cumplir la promesa en de la terraza.

martes 9 de diciembre de 2008

Fin de semana largo, casi se anima... Reencuentro y funeral



Hoy a la mañana el calor me sofocaba. El aire acondicionado marcaba 18 grados y al toque me di cuenta que no era el calor lo que sofocaba sino la calentura que me había quedado de la noche anterior. Abrí la ventana. Ger dormía sobre mi cama, las sabanas blancas lo tapaban un poco y cuando la luz llegó hasta ahí se movió todavía algo dormido. El domingo a la noche me mando un mensaje diciéndome que me quería ver.
El viernes mi vieja viajó a Brasil por temas de su empresa y pasado mañana vuelve, entonces me dejó con Elvira por unos días. Le dije a Ger que no había dramas en que me venga a ver, le avise a Elvira que prepare la mesa y algo de comida porque vendrían visitas y a eso de las 11:30 llegó Germán. Se había puesto el perfume que a mi me gustaba, uno divino que le trajo su viejo de un viaje, y estaba bastante bronceado. Le dije que estaba lindo y me dijo que yo también, entramos a mi cuarto y lo cerramos con llave y empezamos a hablar. Me dijo de entrada que no quiere que fume marihuana, que el fin de semana pasado estaba muy sacado y que le repetía a cada rato que quería una pija en mi culo, que se sintió mal y se fue, que lloró toda la noche porque tenía miedo que no estemos haciendo lo correcto. Me contó que habló con Fernando y que le dijo que la noche en la que me quede a dormir en su casa solo dormimos después que el se fue. Me alegró que Fer no se haya aprovechado y al parecer es buen chico, porque se preocupó por lo que había pasado y nos mando mensajes a los dos. Al toque le pare el carro a Ger y le dije que yo lo quería y que a mi no me importa si lo que hacemos está bien o mal (Está mas que claro que Ger tiene un royo tremendo con ser gay, y obviamente yo no), lo que a mi me importa es lo que sentimos el uno por el otro. Entonces Ger me agarró de la remera y de repente sentí como su lengua jugaba con la mía y como sus manos me abrazaban fuerte y me llevaban hacia el. De pronto Elvira hablaba desde afuera del cuarto, “Chicos la comida está servida”. Abrí mis ojos y Ger me seguía besando con lágrimas y todo. Le dije que fuéramos y después el postre lo comía en el cuarto jaja.
Entonces comimos y volvimos, cerré bien la puerta, encendí el aire y nos desnudamos rápido, Ger estaba hermoso, se había acostado sobre mi cama, esperando que terminara de sacarme el boxer, estaba re bronceado, tenía la marca del traje de baño y cuando me abalancé sobre él me miró con una sonrisa de amor que me derritió. A veces cuando Ger se muestra vulnerable me puede.
Empezamos a besarnos como locos, estábamos muy calientes, entonces con mi mano empecé a pajearlo, le agarre la pija bien fuerte y el hizo lo mismo. Estuvimos un buen rato jugando, chupando, hasta que me dijo en la oreja que tenia muchas ganas de sentirme dentro de el, y se dio vuelta y baje con mi lengua recorriendo su espalda hasta su culito bien parado y con mis manos y mi lengua intente lubricar y abrir su agujerito. Cuando quise penetrarlo me dijo que no se animaba y le dije que estaba bien, que lo respetaba. Entonces apague la luz y nos abrazamos y los dos lloramos en silencio hasta dormirnos.
Cuando me dijo que quería que lo penetrara en realidad supongo que lo que buscaba era que yo fuera feliz, y esa, tal vez sea su forma de demostrarme que me quiere, que él se entrega a mi. Pero me sentí mal, me sentí una porquería manipuladora. Muchas veces siento que las palabras que uso y como hablo y trato a la gente los lleva a hacer cosas en contra de su voluntad, y en este caso esa sensación me violentaba. Yo lo quiero a Ger aunque el nunca acepte que es gay.
Hoy a la mañana desayunamos con Ger y Elvira me dijo que no cierre más la puerta con llave que se había preocupado, que podía ser peligroso y me miró como diciendo, se que anoche estuvieron juntos.
Hoy Lunes Elvira me pidió ir a la Iglesia del Barrio, que en realidad es una capilla que queda un poco escondida en uno de los rincones de por acá. Elvira es muy creyente y hoy feriado no le podía negar el permiso, así de paso me quedaba solo con Ger por un par de horas. Después de almorzar pasamos la tarde en la pile y le dije que lo quería mucho y que esperaba se sienta cómodo y bien conmigo. Cuando Elvira volvió lo acerque a su casa en el auto, estacione en la entrada y nos quedamos un rato charlando pavadas. Me dijo que en Enero se va con la Familia a su casa de Punta y me preguntó si quería ir, que los viejos me habían invitado. Le dije que lo más probable lo acompañaba. Al final se fijó por todos lados si venía alguien y me entrelazó las manos por el cuello y me dio un beso rápido en la boca.
Cuando volví a casa me di cuenta que me había olvidado el cel sobre la mesa del living y cuando me fijé tenía 15 llamadas perdidas de Sofi, es como si se propusiera a ser lo mas pesada posible. Al rato llamó llorando histérica a casa para contarme que su primito de 3 años había muerto ahogado por un descuido de la madre mientras lo bañaba. Así que me subí urgente al auto, le conté a Elvira lo que pasaba, fui hasta su casa y me aguanté todo el drama familiar con cara de condolencia. La acompañe hasta el lugar donde velaban los restos del nene, me vi obligado a saludar y charlar con todas las estúpidas de sus amigas y los pesados de sus familiares que preguntaban si yo era el novio de Sofi y por suerte hace un rato volví a casa muy cansado (Gracias a dios Ger se había enterado de lo que pasó por Flor, su novia, y se acercó hasta el velatorio).
Ahora que termino de escribir el post ni yo puedo creer cuantas cosas pueden pasar en dos días, encima domingo y lunes. Espero que mi semana sea más relajada porque a este ritmo las vacaciones parecen una odisea interminable.

jueves 4 de diciembre de 2008

Fin de Semana Confuso




Termine las clases ayer, no me llevo materias pero me costó mantener la nota de algunas, como matemática, por eso no podía conectarme y escribir. En estos días me junté a estudiar con Sofi, una compañera del colegio con la que tengo algo hace bastante, la podría nombrar como mi “amigovia”.
El fin de semana pasado fue bastante movido… Germán me mandó un mensaje recordándome que Fernando nos esperaba en su casa, ya que los padres estaban en Salta ese fin de semana porque la abuela estaba muy enferma.
Sofi me había pedido llevarla de compras para hacer unas tortas para una feria del plato que hacían este Martes a beneficio de no sé qué, preferí llevarla y perder un par de horas que aguantarla después con sus llamados en medio de la noche con interminables planteos, además se que iba a estar todo el fin de semana ocupada con sus amigas mojigatas. Así que cumplí con mis deberes con el solo propósito de ser libre el fin de semana. Por supuesto que cuando Ger me mandó mensaje Sofi entró a hacer sus preguntas usuales: a donde van, con quienes, etc. etc. Sólo falta que me diga que me da permiso hasta las 12 jajaja, Sofi tiene la idea de que tiene que cumplir conmigo un rol materno, pero ese es otro tema para otro momento jajaj
Una vez que me saque a Sofi de encima y la dejé en lo de Flor P., (no Flor C. que es la novia de ger), lo llame a Marcos para avisarle que no iba a ir al centro como habíamos quedado y de paso percatarme que no cayera a casa sin avisar, porque como mis viejos no están tal vez aparecía por casa y de paso me ayudaba para informar al resto de la gran familia B que Fran estaría ocupado en tareas de caridad, lo cual no era del todo cierto pero tampoco mentira, como prueba de ello mi auto tenía harina desparramada de un paquete que se abrió.
Ger pasó por casa y fuimos juntos a lo de Fer. Fernando es amigo de Germán de la época en que jugaban en otro club, cada tanto se veían o algo así había entendido. Cuando llegamos nos abrió la puerta con una sonrisa de oreja a oreja, es alto y muy bien formado y además muy sociable, de hecho me saludó con un beso y nos invitó a pasar, enseguida abrió unas cervezas bien frías y sacó algo para comer. En la casa de enfrente estaban de joda y Ger insistía con cruzar y saludar y engancharnos en la joda, pero Fer no se llevaba muy bien con los vecinos de enfrente así que nos quedamos tomando cerveza y al rato Fernando sacó un porro y entramos a fumar y cagarnos mucho de risa, Ger no quiso probar, dice que no le gusta, pero es mentira, una vez fumamos en el campo y estuvo todo bien.
La cosa es que este pibe, Fer, tiene la colección más grande de porno que vi en mi vida, todo guardado por ítems en DVD y cuando digo todo es todo. Claro el pibe entro a sacar porno bien temática, de lo que se te ocurra, hasta que en un momento hubo una especie de mirada cómplice entre ambos y lo porno pasó a un segundo plano mientras jugamos a un jueguito un tanto estúpido, pero no iba a dejar de jugar. En un momento fer le preguntó a Ger si realmente estaba todo bien, ahí si me di cuenta que se refería si todo estaba bien conmigo, por más que ya en ese momento estaba escabiado, no dejé de darme cuenta. Nunca gano a la monedita. Pero este juego era el que pierde chupa, pero no birra sino pija.
¿A que no sabes quien perdió? La cosa es que como venía perdiendo todas las veces, me dijeron que tenía que chupar las dos juntas. La pija de Ger me la conozco de memoria y la de Fer es normal pero bastante larga, con una curvatura que la hace más interesante que otras pijas. En ese momento me di cuenta que chupar dos pijas no está mal, pero tampoco es sencillo, de todos modos nos cebamos bastante
En un momento sentí que todo me daba vueltas, el cuarto, la vida, el cuerpo… todo me dio vueltas y a la vez, sentí como Ger me acababa en el pecho y a mí me salió decirle del alma “Ger sos un choto quiero que me acabes adentro”, él se enojó, me dijo algo que no entendí muy bien, pero si entendí que estaba molesto conmigo, se vistió y se fue… mientras yo gritaba algo sin mucho sentido o algo de sentido que a él le molestaba. Por más que estaba un tanto dado vuelta, recuerdo que Fer se me acercó y me pidió que me calmara, eso fue lo último que recuerdo, después no sé bien que pasó más que despertar juntos en bolas en su cama.
Por lo tanto recapitulando, no sé bien si perdí mi virginidad con Fer, pero si sé que perdí mis bóxer, Ger me mandó un mensaje hace unos días para vernos y charlar sobre lo que pasó, en el colegio estuvo bastante cortante y solo nos veíamos a la hora de rendir. Fer también me mando unos mensajes donde me pedía que nos veamos y me preguntaba si había hablado con Ger. Supongo que mañana hablaré con él y aclararemos lo que pasó…